dissabte, 7 de novembre de 2015

SIN AMPARO

El reloj de cuco alzó sus manecillas y dio inicio a la asamblea de muebles y enseres.

El retrato de bodas, harto de estar girado contra la pared, exigió que todo volviera a ser como antes, y el jarrón comprado en Venecia le reprochó que fuera tan cuadrado y que no aceptara los hechos.

Hecha un manojo de lágrimas, la lámpara del techo se agitaba; y la mesa, arrinconada, clamaba por un mantel.

        Callaros –gritó el sofá al escuchar abrirse la cerradura.


Era Juan. Amparo seguía sin acompañarle. Al cruzar la puerta, le pareció escuchar un suspiro proveniente del comedor. 


Constricciones iniciales:
Extensión: cien palabras.