dijous, 22 de gener de 2015

SIEMPRE CORRIENDO

Después de cenar, Juan se calzó las deportivas rojas y bajó a la calle. Sus tres compañeros de correrías le esperaban, haciendo estiramientos, en el portal.

Correr le hacía sentir libre y le permitía pensar en sus cosas, en el vacío que últimamente roía su alma, en aquella conversación que nunca encontraba el momento para mantener con María, su esposa.

Al regresar, vio que había luz en casa. María todavía debía de estar despierta.

– Hoy me siento fuerte –dijo Juan a sus amigos–. Haré diez kilómetros más. 

Constricciones iniciales.

Extensión: 

Máximo 100 palabras.

De contenido:

Cinco personajes

Un color